martes, 22 de octubre de 2013

Ya es tarde

Después de tantos golpes, se crea un caparazón, un acto de defensa contra los impactos del amor. Ya no crees en nada, ya no quieres cuentos, no quieres relaciones ni líos que duren más de un día. De flor en flor. Picando aquí y picando allá.
Pero de repente hay una persona que te hace frenar. Te hace ir despacio, pero hace que tu corazón lata a mil por hora. Y justo cuando crees que lo pierdes, es cuando te das cuenta de que lo necesitas siempre junto a ti. De que quieres sus besos todos los días, de que podrías vivir entre esos brazos, de que te encanta su aliento en tu cuello, de que le tendrías en tu cama todas las noches. 
Y eso, no pienso cambiarlo porque a ti se te antoje un día volver para intentar cambiarme los planes. Tú ya eres pasado, y ya no te quiero querer.

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